El para qué


Todas las actividades tienen un para qué en sí mismas o en su salida exterior. Es el juego interactivo que a veces se sitúa en el propio contexto, en el juego que en él se genera y otras veces en contextos que se encuentran fuera del departamento: La Radio, La Prensa, La Televisión, Internet, Exposiciones y Espectáculos.

 

Móvil y fin para el alumnado

Es un móvil. Parte del interés o motivación del alumnado y es un fin. Se define como salida social de la actividad.

El juego surge como imitación del mundo del adulto y es  fruto de la intencionalidad educativa.

No se debe confundir con los objetivos que pretende el profesorado.

El trabajo no se sustenta en la exigencia del profesorado, sino que el mismo juego de interacción le exige el desarrollo y la calidad de la actividad.

 

El para que, salida o medio y el receptor al que se dirige, supedita o marca la realización de la actividad

El para qué tiene un sentido público (salida a radio, prensa, Internet, televisión, exposiciones, espectáculos,...) que genera una autoexigencia, unas ganas de hacerlo bien y un tener en cuenta a quien van dirigidos los mensajes.

 

Conecta con la vida real

No se trabaja tanto para un después, para un futuro, sino para un aquí y ahora a través de las actividades vitales, donde el alumnado puede vivir y ser, y porque vive, aprende. Estos aprendizajes se irán generalizando, permitiendo desarrollar nuevas capacidades.

 

Conlleva el aprendizaje de unos contendios y el desarrollo de capacidades

Desde esta perspectiva, el para qué del alumnado, se convierte en el para qué o intencionalidad educativa del profesorado.

La clave está en desarrollar los objetivos educativos, pero dando presencia e importancia al móvil y al fin del alumnado, es decir, al juego. Cuando nos vemos angustiados bien por las dificultades que aparecen en determinado alumno o alumna, bien porque sentimos que nos falta tiempo, acudir al para qué como a cualquier otro estímulo hace avanzar, mientras que presionando o “reforzando”, seguramente, se bloquea.

 

El para qué es parte de la estructura organizativa, y como tal  genera pensamiento

Porque obliga a elegir, a planificar, a crear, a utilizar diferentes recursos, a tomar decisiones, a asumir responsabilidades,...

Todo esto y a través de la estructura organizativa genera pensamiento no solamente para quien busca dar una salida social a su trabajo, sino también para quien gestiona el contexto y lo mantiene vivo. Ambos toman decisiones, asumen responsabilidades. Se les propicia la adquisición de herramientas y recursos necesarios para sus vidas: mantener y mejorar el deseo de superación, el afianzamiento de la autoestima... En la interacción a través del propio contexto, se genera pensamiento de tipo social y auto-estructurante.

 

Se retroalimenta de la crítica constructiva, entendida como factor de avance

Si a un programa de radio o de televisión, por poner un ejemplo, se le hace una crítica constructiva, el para qué va adquiriendo cada vez mayor significado. Se convierte en un foro de contraste que genera crecimiento personal y grupal. Genera, también, una mejora de la crítica en sí misma y del propio para qué o contexto.