Individualización


Es la concepción que nos lleva a crear una estructura organizativa con unas actividades que, en la práctica, permitan a cada persona trabajar a su propio nivel y ritmo desde sus propias capacidades y desde la situación en la que se encuentra.

 

Planteamos una estructura con unos contextos que tengan el aliciente del juego, para que el alumnado aprenda a trabajar con ganas, con gusto, es una forma de descubrir y desarrollar esa actitud, pero este trabajo tiene que estar bien diseñado. No le puede faltar el componente de esfuerzo, porque el esfuerzo le hace avanzar más. A la vez, es preciso que pueda hacerlo y para eso tiene que adecuarse a su nivel, a su capacidad, a su potencial y a su ritmo a la hora de realizarlo.

 

Está íntimamente unido al concepto de diferencia, de diversidad:

Todas las personas somos diferentes en edad, en historia, en personalidad, en estilo de aprendizaje, en potencial, en ritmo etc.

 

Contempla a la persona en su globalidad:

Sólo desde la globalidad podemos apreciar la individualidad, la impronta personal, el ser una o uno mismo.

 

Se lleva a cabo a través de una metodología:

Metodología que contempla las características que en este principio planteamos.

 

Implica una intervención individual, pero con criterios comunes:

Esta concepción exige al profesorado un proceso de interiorización del concepto. Y cuando esto se da, nos obligamos a intervenir desde criterios comunes pero de manera ajustada a la realidad de cada persona, de cada alumna o alumno. Con esta forma de hacer, de intervenir, desaparece la idea de fracaso escolar porque se da un avance real desde la propia individualidad.

 

Exige un seguimiento o evaluación individualizada:

Sitúa al profesorado, al alumnado y a las familias en un marco de análisis que nada tiene que ver con el estándar. El grupo deja de ser la referencia inmediata. Exige un enfoque basado en el potencial individual y en la identidad personal.

 

(Loli Anaut)

Este principio de individualización también podemos aplicarlo a cualquier persona pero, en nuestro caso, especialmente al profesorado. Digo esto porque personalmente he creído tener interiorizado el concepto y sin embargo, quizá por mi temperamento impulsivo y ansioso me ha costado ver que una idea, una iniciativa que te parece magnífica, por mucho que la expliques no le llega a todo el equipo en ese momento, como una idea de otra persona no me llega a mí. Hay quien necesita años para captar algo y quien capta lo mismo en unos minutos. Esto os parecerá obvio, pero a mí me costó muchísimo descubrirlo y para aplicarlo, confieso, que todavía estoy aprendiendo: cada persona está donde puede estar y captará cuando le llegue su momento. Si de verdad interiorizamos esta idea, la aceptamos y la aplicamos con relación al equipo docente, al alumnado, a las familias etc., nos da paz, porque por encima del hacer, situamos el ser.

 

Individualidad desde mi punto de vista va unida a la identidad: individualidad e identidad de las personas, de los grupos, de los pueblos etc. ¿quién puede estar en contra de esto? Sin embargo, en la practica, cuanta contradicción. Por ejemplo: suponiendo que en una escuela se aceptan los “deberes para casa”, si una profesora manda lo mismo a todo el alumnado de la clase ¿ha tenido en cuenta las necesidades individuales? Si a todos los centros escolares, por poner otro ejemplo, se les evalúa igual o se les quiere hacer entrar en las mismas campañas o proyectos ¿dónde está el respeto a su identidad? ¿Dónde está el respeto al momento en que se encuentra, a su historia y a sus orígenes?


Considero que estas son las claves de nuestra reflexión sobre este principio. Como veis, nos conciencia y nos conduce hacia una determinada forma de hacer y de desempeñar nuestra función. Cuando repasemos los otros principios, podréis apreciar que hay ideas que se repiten, o se apoyan unas en otras, porque giran siempre sobre la persona, pero cada uno aporta diferentes matices y perspectivas.

 

Estoy pensando que quizás tendría que enfocar aquí el principio de socialización para buscar el contrapunto, es decir, la concordancia de algo contrapuesto y a la vez inseparable en la persona, como es lo individual y lo social.

 

Aplicado al alumnado, este principio irá apareciendo a lo largo de todas las sesiones: en las características metodológicas, a través del currículo etc. por eso quizá baste con coger el documento y leer las claves que aparecen en el. Al leerlas, me gustaría que intentásemos aplicarlas especialmente al profesorado, por eso de la coherencia. ¿Cómo puedo pretender que el alumnado trabaje en equipo, si yo no sé trabajar de esa forma o no quiero hacerlo?